05 de gener 2012

Pati de llums / Patio de luces

Trobada a la xarxa


Qui no troba la màgia en el record d'una Nit de Reis? Jo la vaig trobar a un pati de llums molt especial. Gràcies, Estranger!

¿Quién no encuentra la magia en el recuerdo de una Noche de Reyes? Yo la encontré en un patio de luces muy especial. ¡Gracias, Estranger!





 català


 castellano


PATIO DE LUCES


Dos chiquillos se sientan en cuclillas, sobre el suelo de un patio interior de ciudad. Es noche estrellada y hace frío. Los anoraks cubren sus pequeñas espaldas, los hombros a tocar. Uno mastica chicle, y hace alguna burbuja, grande, que al explotarle en la cara suelta olores de fresa. El otro hace rodar de un lado a otro de la boca un caramelo bien grande, y de vez en cuando recoge una hilera de mocos que le asoman bajo la nariz haciendo una fuerte inspiración. Hablan de sus cosas.
-Ese carro de ahí arriba traerá nuestros juguetes.
- ¿Qué carro? - Dice uno de los niños tragando saliva.
-El del cielo, ¿lo ves? - El dedo de su compañero, surgiendo del interior de la pequeña manga, se alza, señalando Orión.
-¿Y se mueve? -
-Claro, pero todavía está un poco lejos. Viene de Oriente, con los reyes -
-Mi padre dice que los juguetes vienen de China -El otro niño gira la cabeza, extrañado.
Un globo se queda a medias y una mano lo hace explotar. Ríe un niño.
-Tonto ... Y dónde está China? - Los labios, sin miedo a ser ignorantes, se mueven mostrando una sonrisa hacia abajo .-
-Debe de ser hacia el oriente, pues .-
-Si.
Recortados sobre un pequeño tejado que sobresale unos metros más arriba, dos gatos los observan. Abajo, otro patio. Apoyado sobre la pared, un hombre tranquilo, fumando un cigarrillo y escuchando sin querer la conversación. Levanta la cabeza, y ve Orión. Le viene un recuerdo fugaz de una noche de reyes, cuando vio el carro a punto de descargar. Sonríe cuando oye lo de China. Enfrente suyo, la vidriera iluminada de su casa, un poco de luz bajo techo instalada entre un bloque de pisos bastante alto y el patio de la vecina, una mujer joven que en ese momento recoge la ropa tendida de la azotea, situada a la altura del patio del vecino que fuma. Lo hace mientras se va haciendo un caldo espeso en la cocina, un caldo que se podría comer con cuchillo y tenedor. Con dos agujas de tender en la boca, la vista se le va al hilo de luna que arde encima, y canturrea una antiguo villancico. El extractor destila olores de campo por el vecindario. Gatos, sin hacer ruido, se desplazan hasta las piernas de la mujer, haciéndole carantoñas. Dentro, un hombre mayor sentado en el viejo sofá del comedor, mira en la tele una vieja película donde tintinean cascabeles. Duerme, con el periódico en el regazo, acompañando un pequeño menor que los chiquillos en un moisés, los ojos cerrados, arropado con pequeñas sábanas limpias bordadas de flores y estrellas, más grandes que las de Orión.
Todavía hay otro patio, a oscuras. Es la casa abandonada, donde algún día, los dos chiquillos, envalentonats, se han dejado caer por una rampa que une el techo del antiguo lavadero, de la pared donde  fuma el hombre tranquilo, con la pequeña azotea de su patio, aparejado al de la mujer joven. Allí nacen aventuras, y los corazones pequeños se mueven con pies de plomo. Allí todavía suena alguna risa, y los ruidos, a veces, dan mucho miedo. A través de los cristales medio rotos se aprecia todavía el olor de una vieja carpintería, se puede ver un antiguo banco de trabajo, un cepillo de hoja oxidada, algunos clavos largos de cabeza ancha. En una de las esquinas del techo, bajo una pequeña repisa, un San José protegido por un cristal, lleno de telarañas y polvoriento.
El hombre tranquilo apaga el cigarrillo y camina hacia su luz particular. La mujer joven se gira, con el cubo en la mano lleno de ropa otra vez seca y limpia.
-Buena olor la de esta noche, María -
-El olor de la abuela, que no se apaga, Josep .-
Ambos sonríen y regresan a sus hogares. La luz en la noche se apaga y se oye abrirse una puerta, entre las dos paredes vecinas. En Enero hará un año que viven juntos.
Los dos chiquillos, de puntillas, han visto como se apagaba la luz. En su patio, sólo queda el corro escuálido de una bombilla acollada en la pared, junto a la puerta trasera. La pueden ver todavía. Entonces, encienden la linterna, y con mucho cuidado, abren la ventana secreta de la vieja carpintería y trepan. El vaho de sus respiraciones asciende en la quietud dormida de las telarañas. Avanzan con cautela, siguiendo una estela de pequeñas huellas hasta un rincón donde hay una larga escalera de madera, que no es tan larga si alguien, mayor quizá, la viera. Entre los dos la mueven y la sitúan justo a la altura de San José.
-¿Las tienes? -
-Ten -
Sube el más alto, no mucho más alto. Le cuesta un poco. El otro le ilumina el camino. Llegado a la altura de la figura protegida por la puerta de vidrio, abre esta última. Con cuidado, deposita unas figuras a su lado, vuelve a cerrar de nuevo la puerta y baja. Se restriega la nariz con la manga mientras el otro enfoca el pesebre.
-Ahora ya pueden pasar los reyes-
-¿Por qué no estaban la virgen y el niño y la mula y el buey? - Dice a continuación su amigo, algo más pequeño que él.
Por toda respuesta, se gira y le sonríe hacia abajo, con sabia ignorancia. Entonces se oye, algo lejano, el grito de una madre.
-¡Ostras, la madre! -
Con prisas suben al antiguo banco, atraviesan la ventana secreta, suben la rampa y pasando, sigilosos, por el techo del antiguo lavadero, bajan hasta el patio y entran, corriendo, por la puerta trasera, apagando la luz de un plumazo.
Hurga la oscuridad los patios viejos de la ciudad. Encima suyo, el hilo de la luna, los olores de campo y Orión, transformándose en un inmenso carro que avanza siguiendo viejas estelas dibujadas por Navidad.


8 comentaris:

Galionar

Gràcies, Pilar, per aquesta magnífica narració en la Nit de Reis! Ara passaré per l'espai d'Estranger, a qui no cocneixia. Una forta abraçada, bonica.

Pilar

Passa-hi i passeja amb tranquil-litat. Ja veuràs quins paisatges!
Petons!

Pais secret

Quin tàndem! M´he quedat asseguda i arraconadeta perquè no em veiéssiu seguint la vostra conversa, entendrida.
La veu i les lletres són moixaines.

Pilar

Gràcies per quedar-t'hi, País Secret.

bajoqueta

Genial poder sentir un conte llegit, és molt i molt diferent :)

365 contes
Terra de llibres

Pilar

Quan era petita, no em perdia mai un programa de ràdio que es deia : L'hora del conte. M'encantava sentir les veus i imaginant personatges i paisatges.

Rafel

He passat una bona estona sentint l'hora del conte. Plena de màgia i aventura infantil.

Pilar

Rafel. La veritat és que aquesta aventura rescatada del record, és una joia. M'alegra que l'hagis gaudit.

Gràcies!